Fauna y flora de Olvios: Relaxo

Posted on October 18, 2013

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Publicado originalmente en Revista MOCK (link).

Foto por Clara Pusarelli.

Foto por Clara Pusarelli.

En el río, cerca del agua. Encontré la casa al lado de un cementerio de autos y un perro corrió avisarle a su dueño que había llegado. Con los pies descalzos corrí la cortina y entré al hábitat Relaxo: una sala de ensayo y grabación encerrada por cuatro paredes empapeladas con un sinfín de flores. Martin, dueño de la casa y guitarrista de la banda se acomoda en el sillón para contarme sobre la nueva placa de sonido que descansa sobre un escritorio contra la pared. “Apenas terminamos de grabar el primer EP, recién estábamos empezando a estudiar la carrera de producción. Ahora estamos grabando todo por nuestra cuenta con este juguete nuevo. Es la primera vez que estamos grabando y produciendo todo nosotros, no dependemos de nadie, y es lo que siempre quisimos”. Igualmente, el control de una mano de afuera no parece algo que resalte de #2012, en donde la producción está llena de experimentación y personalidad.

“¡Qué raro que les guste! Como que tratamos de romper un poco con la regla. La verdad es que ya nos cansamos.” La cortina se vuelve a correr y Rodrigo, Alex, Iván y Manuel se unen a la conversación. “La formación de nosotros cinco siempre estuvo desde el principio. Pero fuimos cambiando completamente todo. En un año crecimos zarpado, y la verdad es que nos sentimos como otra banda.” Pero los Relaxo se conocen desde hace bastante. Compartiendo un punto medio entre San Isidro y Olivos, se juntaban después del colegio para ir de a poco solidificando este lazo que ahora los ve como una banda completa.

Entre más palabras, cada uno va tomando su lugar en el plexo. Me apoyo contra la pared tratando de perderme entre las flores. Cables en contacto, platillos en equilibrio, guitarras afinadas, y las primeras cuerdas de Bosque de pinos empiezan a sonar. La flora a mi alrededor cambia de color con las luces rojas y verdes que cuelgan de una araña en el centro del estudio. De la misma manera cambia el rostro de la banda: las cejas se arquean en una mirada fija y decidida, los dedos buscan la siguiente cuerda en un estirón violento y sudoroso. Rodrigo grita y murmura con la misma facilidad, remontando la lírica de las canciones a territorios surrealistas y futuristas siempre con alguna implicancia muy personal detrás. Esta dualidad también habla acerca de la doble cara en el estilo musical: bajo el manto de psicodelia se esconde una admiración hacia el formato canción, con todas sus convencionalidades y sin ninguna pretensión.

Como si estuvieran leyéndome el pensamiento, la canción se disipa en el aire mientras se superponen los acordes de Rafita. Siendo una de las canciones más concisas y directas de la banda, Rafita es la presentación más amigable y efectiva de la banda. Las cuerdas crean una manta etérea que sigue manteniéndose sobre el techo incluso cuando la batería y los bajos se hacen leña para acelerar el imparable tren. El aire vuelve a la normalidad y le pregunto a Rodrigo de dónde surgió la idea para esa canción. Sonríe y me esquiva con un “¿Esa? Y… después te digo”, volviendo a tocar la guitarra, como queriendo mantener en un cofre escondido algún secreto. Más tarde noto la misma expresión en su cara cuando le pregunto acerca del proceso de composición lírico. “Es como una bola de nieve, ¿entendés? Igual es como algo de lo que no me gusta hablar tanto, es todavía un secreto para mí, ¿sabés?”.

Esto que estamos grabando ahora es muy nuevo. Tendrá un mes y medio como máximo. Después tenemos el proyecto de grabar varias canciones viejas con esta nueva placa, que están buenísimas… pero que como ya no las sentimos nuestras. En cierta manera mejoramos el sonido y escuchamos los temas viejos y son como… básicos” dice Rodrigo con cara de asco. Pero las estructuras de canciones como Mermelada parecen tener vidas de premeditación, y sin embargo suenan tan fluidos y naturales como siempre. Las guitarras atacan en un repetitivo riff, amenazando con terminar la canción abruptamente en cada nuevo golpe. Mientras que las primeras canciones que escuchamos de Relaxo tenían lo justo como para seguir un desarrollo lineal en el sonido de la banda, estas nuevas composiciones los encuentran del otro lado de la mesa. Composiciones extremistas, melodías invasoras, ritmos violentos; la banda pone sus propios términos, la música gobierna y sentencia.

Representa una etapa espontánea en la que decidimos lanzar algo más fresco de lo que veníamos haciendo“, me cuentan más tarde sobre el nuevo material. “Sucedieron situaciones conflictivas para que grabar sea como efectivo. Entonces, Mientras tanto… un EP de Relaxo. No muy producido, no muy elaborado.” Los dientes apretados, los dedos atentos, las cinco miradas del pentágono fijas en el centro. La ansiedad es palpable: el anhelo ardiente en cada canción de querer decir tanto en tan poco tiempo.

Eric Olsen
Noviembre 2013

 

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